Pedro Asensio

PINBALL 1973, MURAKAMI, RAFAEL NARBONA Y EL CULTURAL

Transcribiré de forma resumida la reseña de Rafael Narbona publicada en El Cultural de esta semana:

urlMurakami era el propietario de un bar de jazz. Servir copas mientras sonaban Miles Davis o David Brubeck le parecía infinitamente mejor que trabajar en una oficina. Un día se encontraba viendo un partido de beibol de los Yakult Swallows, un equipo pobre y sin estrellas. David Hilton, un bateador norteamericano, esbelto y desconocido, propinó un bonito y sonoro golpe a la pelota, logrando avanzar hasta la segunda base. El escaso público apaludió y Murakami pensó: “Sí. Quizá también yo pudiera convertirme en novelista”.

Al finalizar el partido, Murakami viajó en tren hasta Shinjuku, compró papel de escribir y una pluma estilográfica. Escribía de noche y poco antes del amanecer, pues el bar ocupaba el resto de su tiempo. Necesitó medio año para elaborar Escucha la canción del viento, una novela breve que ya contiene las líneas maestras de su mundo narrativo. Cuando leyó el manuscrito, descubrió que el resultado era insatisfactorio. Abandonó la pluma, que la había inspirado una sensación de fescor y aventura, y cambió de idioma. Al no dominar el inglés, sus frases eran breves y algo esquemáticas, pero no había nada superfluo o afectado. No le pareció suficiente. Recuperó la estilográfica, tradujo el texto inglés al japonés (o mejor dicho, hizo un “transplante”), y envió el original a un certamen para escritores noveles. Logró clasificarse entre los cinco finalistas. Poco después, se topó en la calle con una paloma herida. Compadecido, la recogió para curarla y experimentó una nueva “epifanía”. Ganaría el concurso, sería escritor y encadenaría un libro tras otro.

He aquí una muestra de por qué me gusta tanto El Cultural. Resulta imposible que pueda leer todos los libros que aparecen en esta revista semanal, pero disfruto mucho con los artículos, reportajes y algunas entrevistas publicadas. En este caso, y tras leer atentamente la reseña de Rafael Narbona, puedo afirmar que Pinball 1973,  la segunda novela de Haruki Murakami, será una de las próximas.