Pedro Asensio

Palabra de Sal

13083381_1024014754300830_4868093483964606732_n

Ahora que se aproxima la Feria del Libro de Almería, aprovecharé estos días tan propicios para reseñar muy brevemente algunas de mis últimas lecturas. Empezaré por “Palabra de Sal” (Tropo Editores), una bellísima novela que recrea el mundo rural de una niña que vive en un cortijo, alejada de su pueblo. Los hechos transcurren a finales del siglo XX, una época reciente, a pesar de que el ambiente, las costumbres y las tareas cotidianas narradas por su protagonista nos transportan a ese espacio atemporal que caracteriza las historias de campo bien narradas. Decía Delibes que toda novela ha de contar, al menos, con un personaje, un territorio y una pasión. En “Palabra de Sal”, el territorio, descrito con tanta sutileza y precisión, adquiere tal fuerza, que su presencia irrumpe como si de otro protagonista se tratara. He descubierto a esta autora gracias a un artículo del escritor José María Pérez Zúñiga. Empezaba diciendo lo siguiente: “Mónica Collado Cañas (Granada, 1980) ha escrito una novela memorable…”. Con esas palabras entenderéis cómo y por qué surgió mi interés por esta autora y su primera novela. Después de haber leído “Palabra de Sal”, ganadora del XIX Premio Vargas Llosa otorgado por la Universidad de Murcia, solo me queda confirmar el calificativo de “memorable”. No es ésta una novela pensada para lectores apresurados en busca de acciones trepidantes. “Palabra de Sal”, novela destinada a quienes deseen apreciar literatura de alto voltaje a través de una prosa cuidada con esmero y elegancia, es una novela que inspira sosiego y templanza, feliz pero también triste; una obra, en fin, que nos permitirá disfrutar de la entrañable sensibilidad de una mujer inteligente, capaz de discernir que el mundo de su infancia está a punto de morir para revivir eternamente en su memoria.