Pedro Asensio

Los cipreses creen en Dios

Me llaman la atención todas esas novelas que obtuvieron un gran éxito en los años cuarenta y cincuenta del sigloLoscipreses pasado. Algunas forman parte del canon literario de la excelencia (La familia de Pascual Duarte, Nada, El camino…), otras obras, a pesar de sus millones de lectores, quedan desterradas a un segundo plano en la Historia de la Literatura Española. Por si acaso, y siempre desde la humildad y el respeto que profeso a quienes se atreven a fijar un ranking, prefiero establecer mi propio criterio.

Estos días estoy disfrutando con la lectura de “Los cipreses creen en Dios”. Su autor, José María Gironella (Darnius, Gerona, 1917; Arenys de Mar, Barcelona, 2003), había ganado el Premio Nadal 1946 con “Un hombre”, y a continuación publicó “La marea”. Ambas novelas resultaron un absoluto fracaso de ventas. Gironella decidió marcharse a París, donde trabajó durante tres intensos años en el proyecto que le catapultaría hacia el éxito total. Volvió a España con su manuscrito recién acabado, en busca de editorial. Sin embargo, los inicios no fueron nada prometedores. Deambuló por Barcelona con sus más de 900 folios. “¿De qué se trata?”, le preguntaban los editores. “Intento explicar al mundo por qué España se dividió en dos y llegó la Guerra Civil”.  Nadie se atrevía con aquello. Totalmente decepcionado y triste, viajó a Madrid y consiguió un contrato con un editor de Biblioteca Nueva. Le pagó 3.000 pesetas por adelantado, pero a los pocos días le telefoneó, arrepentido. “Mire… que no, que lo hemos pensado mejor y no nos interesa publicar su libro, ¿usted podría devolvernos el dinero?”. Invadido por un absoluto abatimiento, hizo un último intento y se fue al Café fotoGironellaGijón. Allí, como siempre, se encontraba César González Ruano. “Estoy desesperado, ¿tú no sabrías de alguien?, le preguntó. El célebre periodista y escritor, con su habitual flema, le respondió: “Hay un extraño ser recién llegado de Andalucía que dice llamarse Lara y que a lo mejor pica”. Gironella se entrevistó con el fundador de Planeta y este “picó”. Dicen que fue María Teresa Bosch la que, entusiasmada por la lectura de las más de 900 páginas, animó a su marido para que publicara “Los cipreses creen en Dios”, novela que, a la postre, significaría uno de los grandes éxitos de aquella incipiente empresa editorial.

Recordaba uno de los personajes de Andres Trapiello en “Ayer no más” que para contar lo que sucede, no sirve la Historia, solo la novela puede hacer algo por la verdad. “Hemos convertido los libros de Historia en una ficción y ahora hemos de recurrir a la ficción para contar historia. No deja de ser una paradoja”. Pues no es mala idea, ¿verdad? Si uno quiere aproximarse a los años de la II República; si uno, como decía el bueno de José María Gironella, desea entender por qué España se dividió en dos, hay que empezar leyendo la trilogía compuesta por “Los cipreses creen en Dios”, “Un millón de muertos” y “Ha estallado la paz”. Después habrá que leer la versión de Arturo Barea, “La forja de un rebelde”, y muchas novelas más. Es posible que así podamos entender mejor lo que nos cuentan (o no nos cuentan) los libros de Historia.

Post scriptum.  Gironella devolvió las 3.000 pesetas.