Pedro Asensio

Departamento de especulaciones

Imaginemos a una escritora que va anotando de forma fragmentada diversas reflexiones, sueños, ilusiones o temores vitales que rondan por su cabeza. Así es como Jenny Offil (Massachusetts, 1968) construye su segunda novela “Departamento de Especulaciones” (Libros del Asteroide). “ Mi plan consistía en no casarme nunca”, confiesa la protagonista en las primeras páginas. Pero conforme avanzamos en la lectura, descubrimos que los propósitos de juventud no siempre se cumplen. Nuestra protagonista se casa con un hombre, al parecer “bueno y guapo”, tienen una hija que apenas la deja dormir, sufre insomnio, sobrevive a una invasión de chinches en su apartamento de Brooklyn, reconoce cierta inadaptación en sus clases de yoga, explica cómo evolucion9788416213641_24a el insufrible libro que prepara por encargo o disfruta de los placeres que le regala la maternidad, entre otros detalles más o menos sustanciales. “Hay una foto mía de bebé con mi madre. Me lleva en brazos y tiene una expresión irreprimible en el rostro. Durante muchos años me hizo sentir vergüenza. Pero ahora hay una foto mía con la niña en brazos en la que tengo exactamente el mismo aspecto”. La novela atraviesa un punto de inflexión cuando la esposa descubre que el marido mantiene una relación con una joven pelirroja (“el mismo color del que solía teñirme el pelo”, confiesa desolada). A partir de ese momento, la narración de la protagonista abandona la perspectiva de la primera persona, como si la introspección inicial se transformara en un punto de vista objetivo, aunque también fragmentado, de sus vicisitudes matrimoniales: el distanciamiento de la tercera persona como recurso literario para aliviar el sufrimiento causado por la infidelidad de ese marido bueno y guapo, supongo. “Departamento de Especulaciones” me ha parecido una novela con una estructura original y bastante entretenida. Conserva un ritmo sostenido y se lee rápido, la verdad. Su mayor acierto quizá sea, no solo lo que cuenta y cómo lo cuenta, sino lo que desconocemos (pero intuimos o imaginamos) de ese puzzle incompleto que conforma la vida conyugal de su protagonista.