Pedro Asensio

Escritores economistas

Almería en cristal

Captura de pantalla 2014-11-08 a la(s) 1.29.00 PMCada vez que aparece una nueva entrada de “Almería en cristal”, contenemos el aliento y el corazón se acelera expectante. Sin demora, con el entusiasmo del chiquillo que se enfrenta nervioso a desenvolver su regalo de Reyes, nos disponemos a visionar ese carrusel de fotografías que muestran una Almería desconocida, remota y bella. Esta página de Facebook, impulsada por el nieto de Domingo Fernández Mateos, almeriense que nos legó un valiosísimo testimonio gráfico sobre un pasado  que permanecía oculto, constituye uno de los grandes hallazgos de los últimos tiempos, no solo para los historiadores y expertos, sino para cualquier interesado y curioso que disfrute con aquella Almería de la II República y los primeros años del franquismo. Viendo todas esas escenas cotidianas, eventos institucionales y políticos, vehículos antiguos, casas de la vega, actos religiosos, teatros, cabalgatas de Reyes, qué sé yo… uno no puede más que emocionarse. De “impagable” califico esa labor de recuperación y divulgación que realiza “Almería en cristal”. Enhorabuena y gracias por la iniciativa.

Celia en la Feria del Libro de Almería

Celia encáusticaYa tenemos fecha de presentación de LOS AÑOS DE LA SEÑORITA CELIA. Será en la Feria del Libro de Almería, el próximo 20 de noviembre, a las 18,30 horas, en el salón de Plenos del Ayuntamiento. Espero contar con la presencia y el apoyo de muchos amigos y lectores. La fotografía corresponde a Celia Viñas, pintada en encáustica por Jesús de Perceval, en 1950. Colección de Arturo Medina.

Muy pronto en librerías “Los años de la señorita Celia”

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Mi tercera novela “Los años de la señorita Celia” acaba de nacer. Me comenta el editor que en unos días, la distribuidora iniciará el posicionamiento en librerías.  A partir de ahora, la promoción será mi principal misión. La mejor técnica de marketing es la que diseña e impulsa el propio autor. Eso lo tengo claro desde hace mucho tiempo. Os dejo la reseña, para que os vayáis haciendo una idea.

Los años de la señorita Celia.

Editorial Verbum. 294 páginas

A principios de 1943, la poetisa Celia Viñas aprueba las oposiciones a catedrática de Literatura y emprende un largo viaje desde Palma de Mallorca, donde reside su familia, hasta Almería. Su llegada genera un gran impacto en el mundo académico y cultural de una ciudad estigmatizada por el sórdido y deprimido ambiente de posguerra. Desde el Instituto de Bachillerato, Celia comparte su amor por la literatura y despliega una transgresora pedagogía basada en múltiples actividades extraescolares: teatros, periódicos, programas de radio, excursiones… Allí coincidirá con alumnos de especial sensibilidad creativa, como Agustín Gómez Arcos, Manuel García Ferré, Luis Cañadas o Leopoldo Anchóriz, y colabora con un grupo de jóvenes pintores almerienses, liderado por Jesús de Perceval, fundador del Movimiento Indaliano.

Los años de la señorita Celia es una novela inspirada en hechos reales que narra con extraordinaria maestría los contrastes de una época difícil, cuando unos intrépidos artistas procuraban sobrevivir en un entorno intelectual enrarecido, mas ciertamente apasionante.

Memoria de la excursión al Marruecos Español

Rueda de Prensa

Acompañado por la delegada de Cultura de la Junta y la archivera provincial

Este miércoles, 7 de mayo, tuve la oportunidad de presentar en el Archivo Histórico Provincial el documento del mes. Esta iniciativa surge con el propósito de divulgar y fomentar el conocimiento de los fondos existentes en el Archivo, y consiste en mostrar a la opinión pública, de una forma abierta (y sin necesidad de solicitar el expediente concreto), algún documento que, dado su singularidad o importancia, ayude a conocer mejor algún periodo de la historia de Almería. A continuación transcribo un resumen de mi intervención

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excursión

Portada de la Memoria del alumno Dionisio Castillo

alumnosMarruecos

Estudiantes y profesores del Instituto de Bachillerato de Almería

La Memoria de la Excursión al Marruecos Español, escrita por Dionisio Castillo, un estudiante de bachillerato en julio de 1946, constituye un valiosísimo testimonio documental sobre una de las actividades extraacadémicas más singulares y sorprendentes desarrolladas por el Instituto de Almería, en aquellos difíciles y azarosos años cuarenta.  En efecto, si España se sobreponía a duras penas a las tremendas limitaciones de la posguerra, en Almería, la superación de las dificultades para subsistir eran aún mayores. La vida de una gran parte de la población almeriense estaba marcada por la miseria, el hambre y la desolación. Conviene recordar que tres años antes de la excursión, justo cuando el General Franco visitaba la provincia por primera vez, se aprobaba el Decreto de Adopción, un texto legal que reconocía la trágica singularidad de una de las ciudades más pobres y necesitadas de toda España.   En aquella Almería de 70.000 habitantes, era muy habitual que los niños y adolescentes que lograban finalizar los estudios en la escuela primaria se incorporaran, en calidad de aprendices, a un precario y mal remunerado mercado laboral; las chicas, por otra parte, se dedicaban a las faenas de su propio hogar o, todo lo más, como asistentes en otras viviendas o iniciándose como modistas en una academia de corte y confección. Para quienes decidían (y podían permitirse) seguir estudiando, Almería disponía de varios centros educativos, como el ya citado Instituto de Bachillerato, la Escuela de Artes y Oficios, algunos colegios religiosos (La Salle, Diocesano), la Escuela Normal de Magisterio y la Escuela de Comercio.   El Instituto de Bachillerato, único en toda la provincia, se ubicaba en el antiguo

autocar

La expedición, antes de partir en autobús.

convento de los Dominicos (actual Escuela de Artes), anexo a la Patrona por entonces, una de tantas iglesias en proceso de restauración tras la devastación perpetrada por insurgentes bandas de milicianos, en el verano del 36. En el curso 1945-46, el centro contaba con 1.505 alumnos en sus siete cursos de bachillerato. Por sus aulas impartían clase personajes tan señalados en la historia de esta ciudad como la catedrática de Lengua y Literatura, Celia Viñas (jefa de estudios desde finales de 1944); el catedrático de Ciencias Naturales, Ignacio Cubillas; el director espiritual, posteriormente vicario de la diócesis, don Andrés Pérez Molina; o el director y catedrático de Matemáticas, don Francisco Sainz Sanz.   Organizar una expedición como la que se expone en esta memoria no debía de resultar una tarea sencilla para el claustro de profesores. Muy pocos eran los alumnos que podían permitirse el lujo de salir de viaje cuando a sus familias apenas les llegaba para comprar material escolar, calzarse unos zapatos o incluso cenar. Y aun disponiendo de recursos económicos, en aquel año 46, no todos los estudiantes podían inscribirse en esos viajes, conocidos como “Premio José Antonio” y cuya existencia se debe al gobernador Manuel García del Olmo, que los instauró conocasión de la feria del libro de 1944. Estas expediciones de fin de curso nacieron con el propósito de recompensar a los alumnos de 5º, 6º y 7º cuya nota media superara los nueve puntos. El Gobierno Civil colaboraba económicamente, a la vez que ayudaba a tramitar los permisos y visados, sobre todo en los casos como el que nos ocupa, donde los desplazamientos por el norte de Marruecos, en un territorio que, stricto sensu, no formaba parte del Estado Español, resultaban complejos de programar. El primer viaje de estudios, en 1944, se desarrolló por diferentes provincias de Andalucía; al año siguiente, se visitó Madrid y otras ciudades de Castilla, como Ávila, Salamanca y Toledo; en 1946, el Protectorado Español; en 1947, el Norte de España y en 1948, Levante y Baleares. A partir de ese curso, y durante dos años, se suspendieron los viajes por razones económicas. Sería precisamente Celia Viñas quien, con la inestimable ayuda del director, Francisco Sainz Sanz, lograría convencer al  gobernador de entonces, Urbina Carrera, para que esos viajes, subvencionados en parte por la Administración del Estado, se ampliaran a todo el alumnado, y no solo a quienes obtenían unas calificaciones excepcionales.   El viaje por el Protectorado Español no debió de ser fácil de planificar, insistimos en ello. Desde los despachos de la calle de Arapiles, los funcionarios contactaban con los Gobiernos Civiles
de las capitales por las que habría de pasar la expedición, con el propósito de facilitar las estancias, excursiones, entradas a lugares turísticos de interés y, con suerte, alguna que otra comida de carácter entre institucional y lúdico. En este viaje de 1946, la complejidad logística residía en obtener los visados por parte del Alto Comisariado, máximaautoridad administrativa del Protectorado Español. Recordemos que el régimen jurídico del Marruecos español se remonta al Real Decreto de 1913, por el que España asentaba una administración dual, compartida con la marroquí, al  frente de la cual existía un delegado del Sultán, el Jaliva, y el Alto Comisariado. La división territorial delceliaymadre Norte de Marruecos se estableció en cinco regiones cuyas capitales eran Larache, Tetuán, Xauen, Villa Alhucemas y Nador.   La expedición salió de Almería un lunes,  15 de julio, y llegó  a Málaga por la tarde, en un viaje de más de ocho horas, que transcurría por la sinuosa y angosta carretera de la costa Mediterránea. En la primera jornada, los estudiantes y profesores visitaron la Alcazaba y al día siguiente, la Finca de la Concepción y su jardín botánico, Gibralfaro, Torremolinos, la Catedral y el acuario. El miércoles, tras hacer una breve escala en Marbella y San Roque, llegaron a Algeciras, donde embarcaron en el navío Ciudad de Ceuta. La travesía duró hora y media. “El mar estaba tranquilo, Dios estaba con nosotros”, confesaba el alumno en su entrañable narración. Al llegar a Ceuta tomaron un tren que los condujo hasta Tetuán. “La Delegación de Cultura del Comisariado Español es una auténtica maravilla. El delegado de cultura era el coronel de Miguel, que nos atendió amablemente”. Aquí se constata que gran parte de la logística del viaje cuenta con el apoyo institucional que le prestan las autoridades gubernativas, fundamentalmente militares.  Desde la bella ciudad de Tetuán emprendieron cada día diversas excursiones a Larache, Arcila y Xauen. “Larache es un país bonito, su plaza de España, su entrada hermoseada con las flores de la achillea; el murmullo de las olas atlánticas la diferencia de las tierras orientales. El puerto está situado en la desembocadura del Lucus y es frecuentado por pequeños barcos”, describe con naturalidad y precisión el bachiller. En Xauen visitan una fábrica de alfombras y en Retama (Región de Alcazarquivir)  descubren un sanatorio africano donde veraneaban personas de diversas nacionalidades. En Villa Sanjurjo conocen la residencia del coronel Sánchez Pérez, otro de los anfitriones de la expedición. En la ciudadtetuán española de Melilla, última escala del viaje por el norte de África, recorren las minas del Rif y se acercan hasta la vecina Villa de Nador, donde almuerzan con el coronel Bocina en el Club Náutico. El 27 de julio, sábado, embarcan en el legendario Vicente Pujol para surcar el Mediterráneo y atracar en el puerto de Málaga. Desde esta ciudad iniciarán el viaje de regreso. El autobús llegará al Paseo de Almería dos semanas después, un domingo del caluroso verano de 1946.   El trabajo de este alumno, Dionisio Castillo, ofrece una presentación muy cuidada, con encuadernación de tapas duras o cartoné y escrita con una esmerada caligrafía. A lo largo de sus páginas se insertan fotografías que contribuyen a ilustrar los diferentes pasajes y jornadas de la expedición almeriense. Destaca el buen nivel de la redacción, correcto en la sintaxis y con un estilo cuidado y rico en detalles, lo que acredita el alto nivel académico de estos aventajados  alumnos de bachillerato.

Almería con los ojos cerrados

vivir es fácil“Vivir es fácil con los ojos cerrados” me parece una película decepcionante, opinión que contrasta frontalmente con el amplio éxito cosechado en los últimos Premios Goya. Confieso estar bastante sorprendido.  Cuando la vi pensé que el director había perdido la oportunidad de rentabilizar una bella historia real. Quienes sabemos bien lo que ocurrió con ese profesor de inglés que viajó desde Cartagena hasta Almería para conocer a John Lennon (lo sabemos gracias al descubrimiento del periodista de La Voz de Almería, Adolfo Iglesias, autor del libro Juan y John e injustamente relegado a un mínimo crédito con tipografía menor, al final de la película) comprobamos, no sin algo de frustración, cómo un argumento tan original y potente se puede transformar en una estructura cinematográfica simplona y previsible,  cargada de tópicos (curas malos e intransigentes, padres autoritarios que no entienden a los hijos; guardias civiles hoscos y analfabetos; radios que emiten misas de Semana Santa) y por momentos aburrida. Almería, como suele ser ya habitual en estos casos, ofrece una visión bastante penosa. El profesor, protagonizado por Javier Cámara, único actor que se salva de esta feroz crítica, se aloja en una pensión cutre e inmunda de armarios con bisagras oxidadas, paredes plagadas de lamparones y  habitaciones con llaves que cuelgan de una púa, localizada en uno de los barracones de las Salinas del Cabo de Gata (perplejo me quedo), posiblemente la opción presupuestaria más económica, en términos de producción. Por aquel entonces, Almería contaba con un buen número de hoteles y hostales (La Perla, Costasol, Delfín Verde, Andalucía, Sevilla…) y dudo mucho que un establecimiento hotelero como el que aparece en la película pudiera existir en cualquier punto del término municipal, pero eso no importa, si hablamos de “lenguaje cinematográfico”, supongo. A esa imagen tan deprimente e irreal de la Almería de 1966 no le faltan los clásicos niños pedigüeños, sucios y con tracoma, que corren detrás del coche del forastero a cambio de unas pesetas; un recepcionista de la pensión muy cazurro y con palillo entre los dientes, a quien no se le entiende porque apenas articula bien una sílaba; un agricultor malo-malísimo, incapaz de razonar, que emplea toda su fuerza bruta contra el chico protagonista, bueno y sensible, por cierto. En fin, para qué seguir. Uno es consciente de que el cineasta puede y debe transformar la realidad al ámbito imaginario que estime oportuno. Que su experimento consiga atraer al espectador es otro cantar. Segunda película que veo de David Trueba. En “Soldados de Salamina”, basada en la excelente novela de Javier Cercas, realizó una adaptación poco afortunada, si bien la cinta no alcanzó el nivel de bostezos que ha registrado esta última. Ayer noche, en la entrega de los Premios Goya, Trueba llegó a decir que Almería es uno de los sitios más pobres de España (¿?). No sé si fue la ignorancia o acaso una manifiesta incapacidad de lograr escapar de ese mundo imaginario suyo, lo que le llevó a afirmar tal disparate. En cualquier caso, mis mejores éxitos de  taquilla para “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, lo que, espero,  permitirá que este director pueda afrontar nuevos y venturosos proyectos cinematográficos.

Premios PAR 2013

Acaba el año y es hora de hacer balance. En esta ocasión, despido 2013 anunciando el fallo de  los Premios PAR (*). La deliberación ha sido interesantísima y, en algunas modalidades, bastante reñida. No pretendo alcanzar un amplio consenso, es tan difícil… De antemano os pido disculpas por las discrepancias que la decisión pudiera generar. En cualquier caso, sabed que lo hago con la mejor intención posible.

  • Premio Librería. Nobel, porque hoy día, es una actitud heroica mantener un negocio teniendo a la librería Picasso como competencia y a pocos metros de distancia.
  • Premio mejor novela. Me hallará la muerte, de Juan Manuel de Prada. Es un escritor excepcional, brillante, único.
  • Premio mejor cerveza. Estrella de Levante en litro, servida muy fría. Pruébala y me dices.

    La Estrella

    Cafetería La Estrella, en la calle Instinción, muy cerca de la rotonda de Manuel Azaña, en Almería, por supuesto

  • Premio mejor cafetería para desayunos. “La Estrella”, en la calle Instinción. Valga el mismo comentario anterior.
  • Premio mejor chocolate. Valor, chocolate puro. El placer exquisito del cacao, reza el eslogan.
  • Premio Mejor té. Hacendado de canela. Sé que no es una decisión muy glamourosa, pero a mí me gusta.
  • Premio establecimiento musical. Casa de Música Luis Gázquez. No es una tienda, es un museo.
  • Premio guitarra. Ovation acústica. La gran sorpresa del año. No me canso de acariciarla.
  • Premio Pizzería. La Bruja. Es del italiano que trabajaba en Bruno.
  • Premio mejor artista musical. Vicentico, que no siempre va a ganar Fito Páez.
  • Premio bolígrafo. Pilot azul tinta líquida V 7
  • Premio galletas. Avena del IKEA (quien vaya a Murcia, que avise).
  • Premio mejor Hospital. El que no necesitas.

Enhorabuena a los galardonados y gracias a todos por participar. Feliz 2014.   (*) Pedro Asensio Romero

Grande, German Coppini

german Coppini[2]Despierto en esta lluviosa mañana de Navidad y me entero enseguida de que ha muerto German Coppini, el mítico cantante de Golpes Bajos. ¿Quién no es capaz de evocar su sensual voz cantando “Malos tiempos para la lírica” o “No mires a los ojos de la gente”? Me compré su LP A Santa Compaña en el verano de 1984. Pasaba unos días en Tarrasa y recuerdo que salí con mi prima al centro de la ciudad. Mi tío me había dado un dinerillo para que me comprara lo que me apeteciera. Entramos en una tienda de discos y en cuanto vi la portada no lo dudé. Es probable que ese álbum sea uno de los que más veces haya escuchado en toda mi vida. En su conjunto, se trata de una auténtica joya. Si tuviera que elegir, me quedo con el maravilloso piano de Teo Cardalda en Cena Recalentada y la guitarra de Pablo Novoa en Hansel y Gretel; en ambos casos, siempre acompañados de la envolvente voz del malogrado Germán. Hoy, día de Navidad, es muy habitual comer cualquiera de esos manjares que han sobrado de la noche anterior; hoy, más que nunca, es el momento de homenajear al inolvidable Germán Coppini con una “cena recalentada”.

El SRS de un escritor

redes socialesEl Sistema de Red Social de un escritor (SRS) constituye el conjunto de medios y soportes de comunicación y difusión destinados a exponer y divulgar su obra, así como las herramientas de interrelación vinculadas con sus seguidores y lectores. Cuando no existían internet ni teléfonos digitales, el SRS tradicional de un escritor se limitaba, fundamentalmente, a las estrategias de promoción y marketing de la empresa editora, sin olvidar la red de contactos y las posibles iniciativas que el propio autor pudiera desarrollar directamente  con los medios de comunicación, las bibliotecas o las librerías. En esa época, las posibilidades de alcanzar una amplia difusión eran muy limitadas, y la promoción de la marca personal y/o la propia obra , dependía casi exclusivamente de la inversión que realizara la editorial y el prestigio  o fama que pudiera disfrutar el escritor.

En la actualidad, las redes sociales e internet han supuesto un avance (y por qué no reconocerlo, una tímida democratización)  en las probabilidades de expandir los mensajes de marca personal y obra a un mayor número de personas. Esta afirmación no impide seguir reconociendo  la posición de prevalencia disfrutada por los escritores mediáticos o de éxito, con mayor presencia en los medios de comunicación tradicionales, es decir,  prensa, radio y televisión.

A modo de síntesis, un escritor inicia su estrategia de posicionamiento en el SRS a través de las siguientes plataformas:

  • Página web oficial del autor, vinculada a un blog o bitácora y con enlace o dirección de correo electrónico.
  • Facebook, bien como cuenta personal o a través de página abierta.
  • Twitter
  • Canal de video (youtube, vimeo, etc) en el que se incorporan entrevistas, presentaciones, book trailers, etc.
  • Galería fotográfica (Flickr, Instagram…).
  • Otras herramientas más sofisticadas o específicas, como Google + o Pinterest serán utilizadas por los escritores en el caso de que su vinculación con el ámbito de las redes sociales sea más estrecho, sobre todo en aquellos autores que, por la temática que desarrollen en su blog o en sus charlas o conferencias, cuenten  con un importante número de seguidores interesados en estas disciplinas de comunicación y nuevas tecnologías.

Viernes, lunes, jueves

tertulia

Tertulia Café con Letras, en la biblioteca de Aguadulce

Esta última semana ha venido cargada de intensa actividad. Es cierto que he descuidado mi novela más de las razonables desviaciones que mi particular planificación pudiera prever, aunque también reconozco que la participación en encuentros literarios y otro tipo de eventos compensan el  momentáneo abandono de mis tareas creativas.

El viernes 13 asistí a una tertulia literaria que organizaba el Área de Cultura del Ayuntamiento de Roquetas de Mar, en concreto, la biblioteca municipal de Aguadulce. “Café con letras “ es el título de este tipo de encuentros con lectores y amigos de los libros. Muchos de los presentes habían leído Usura, por lo que la conversación pudo derivar hacia aspectos muy específicos de mi última novela. Nunca dejarán de sorprenderme las diferentes interpretaciones que tiene cada lector de mi obra.

accion

Almería, identidad y autonomía, en el salón noble del Círculo Mercantil

El lunes 16 participé en un coloquio organizado por mis amigos de Acción Por Almería, una asociación cultural y reivindicativa que fomenta y divulga la identidad y autonomía de mi provincia. En el acto me acompañaron Nicolau Guillem y Fausto Romero. Sus disertaciones resultaron muy enriquecedoras. Me gusta afrontar proyectos innovadores que supongan un desafío contracorriente, y estas iniciativas de Acción por Almería constituyen un claro ejemplo.

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Conferencia “Narrativa sobre economía”, en la Universidad de Almería

Finalmente, el jueves 19, asistí a una charla coloquio sobre Economía y Literatura. En esta ocasión, los asistentes eran estudiantes universitarios de Economía, un foro que permite calibrar si los temas que uno aplica en sus novelas pueden interesar o  coincidir con las inquietudes de un potencial lector, más afín al mundo de la empresa y las finanzas, como pudiera ser un estudiante del ramo. Me acompañaron elcatedrático de Historia, Andrés Sánchez Picón y el profesor Francisco Cortés. Fue una experiencia muy provechosa y altamente satisfactoria.

Y ahora resta afrontar las Navidades con otro ánimo, más sosegado y reflexivo, a la vez que productivo y creativo, sin que por ello quiera decir que las otras experiencias del viernes, lunes y jueves no hayan sido provechosas y necesarias. Insisto en lo de antes, debo continuar con mi novela, imprimirle ritmo,  retomar esa velocidad de crucero que otros acontecimientos no me permitieron mantener. Me apetece mucho, y sé que me esperan jornadas decisivas para culminar ese último tramo final.

Decálogo para periodistas digitales

La inmensa mayoría de los artículos que analizan el presente y el futuro del periodismo están escritos por profesionales, académicos o intelectuales vinculados a los medios de comunicación. Son voces autorizadas y prestigiosas que exponen su parecer desde la perspectiva del “ofertante” (perdón por emplear términos económicos) , o sea, de quien produce y emite el mensaje. Ahora bien, ¿qué piensa la otra parte de la relación? ¿Interesa la opinión de los lectores? ¿Qué esperamos o deseamos recibir  de los periodistas? Me propongo establecer un sencillo decálogo de lo que, desde mi perspectiva de lector, debería caracterizar a un buen periodista del siglo XXI. Os advierto que muchas de las sugerencias adolecen de una aplastante obviedad, pero a veces conviene recordar lo evidente, sobre todo cuando se menosprecia u olvida. ser periodista

  1. Intenta escribir bien (que ya es mucho), sobresaliente, perfecto. Dejando aparte a quienes atesoran un talento innato, solo es posible alcanzar este objetivo después de emplearte a fondo con la lectura. Así pues: ¡lee, lee y lee! Ah, y un toque de atención a los planes de estudio de nuestras universidades. Es fundamental que se preste más atención a las asignaturas de Lengua Española y Literatura.

  2. Sé conciso y céntrate en lo sustancial. Cuando empiezo a leer un periódico y siento la necesidad de saltarme párrafos y párrafos, consciente de que no me pierdo nada importante, me desespero.

  3. Procura que la lectura sea una experiencia agradable y nada complicada. Si me veo obligado a realizar un gran esfuerzo para entender, o mucho peor, si “al final del camino” me abruman las dudas y los interrogantes,  considera que tu trabajo ha fracasado.

  4. Aprende a interpretar los datos estadísticos. Eres de letras pero eso no implica ser un zoquete con los números. Ocurre sobre todo cuando se escribe de economía y nos bombardean con un arsenal de porcentajes y valores absolutos que no hay quien lo soporte.

  5. Utiliza en tus composiciones las técnicas de la infografía, esquemas aclaratorios, organigramas, fotografías apropiadas… No sé si una imagen vale mil palabras, o quinientas o cien, pero lo que sí sé es que vale muchísimo.

  6. Adapta tu filosofía de trabajo a Internet y a las nuevas tecnologías, que ya no son tan “nuevas”, por cierto. Familiarízate con el mundo de las redes sociales. Aprende a dominar la inserción de videos o los enlaces a otras referencias o páginas, las categorías y las etiquetas. Estudia el posicionamiento y las técnicas de medición en la red. El periodismo digital no constituye una mera especialidad añadida y necesaria en tu carrera profesional; es el hábitat en el que debes desenvolverte. El “papel” será al periodismo lo que el “vinilo” a los discos. Ser innovador, esa es la cuestión.

  7. Muéstrate especialmente cuidadoso con los diseños y las maquetaciones de tus trabajos. Un periodista debe ser alguien capaz de crear productos atractivos. El lector no va hacia ti; tú debes ir hacia el lector.

  8. Procura entretener y sobre todo, crear contenidos originales. Escribir con un lenguaje tedioso o neutro lo hace cualquiera. Orienta tu actividad hacia la excelencia y diferénciate.

  9. Cuida tu marca personal. Convendría que protagonizaras una  web, un blog o un interesante muro de facebook. ¿Qué tal te desenvuelves con los 140 caracteres de twitter? ¿Te atreverías con un canal de youtube? Podrías dar a conocer tus opiniones, una suerte de “make off” del periodista. Regálanos otro punto de vista y hazte visible.

  10. No pierdas la ilusión por tu carrera profesional. Innova y adopta  una actitud positiva y proactiva, con un punto, si me permites, algo transgresor. La vida con emoción y entusiasmo es mucho más divertida y llevadera. Empieza ahora, mejor que mañana. ¿De acuerdo?