Pedro Asensio

Cicatriz

Durante esta Feria del Libro de Almería había prometido reseñar algunas de mis últimas lecturas; han pasado los días y yo 13178962_1028870707148568_2801109767826658511_ncon la tarea pendiente. En fin, no importa. ¡Que siga la feria!
Cicatriz es una novela que muestra la insólita relación que surge entre una mujer y un enigmático sujeto llamado Knut, al que llega a conocer a través de un chat de internet. ¿Amor? ¿Vanidad? ¿Extravagancia? ¿Transgresión? Pues no sabría deciros… Lo cierto es que nuestra protagonista, Sonia, no puede evitar una inquietante sensación de curiosidad mezclada con satisfacción al comprobar cómo se sitúa en el centro de atención de un tipo complejo, petulante y extremadamente inteligente que es capaz de robar para ella, solo para ella, y sin pedir, en principio, nada a cambio. Empieza por libros, luego pasa a perfumes, ropa interior, calzado, etcétera. ¿Seguro que no pide nada a cambio?, os preguntaréis. En realidad, Knut cree que la destinataria de sus regalos podría ser una gran escritora. Por eso, convencida de su talento, le invita a que abandone su trabajo y escriba, escriba mucho. No debe preocuparse de los aspectos económicos, que para eso ya está él, con su habilidad y osadía para proporcionarle lo que haga falta y sin riesgo alguno. Cicatriz, novela de Sara Mesa (Madrid, 1976) y uno de los últimos éxitos/aciertos de la editorial Anagrama, no presenta un argumento sencillo, ni falta que le hace. La Literatura existe para ampliar el punto de mira y las experiencias vitales hacia otros mundos que no se encuentran a nuestro alcance. Bueno, ejem, no se encuentran porque no queremos…

Departamento de especulaciones

Imaginemos a una escritora que va anotando de forma fragmentada diversas reflexiones, sueños, ilusiones o temores vitales que rondan por su cabeza. Así es como Jenny Offil (Massachusetts, 1968) construye su segunda novela “Departamento de Especulaciones” (Libros del Asteroide). “ Mi plan consistía en no casarme nunca”, confiesa la protagonista en las primeras páginas. Pero conforme avanzamos en la lectura, descubrimos que los propósitos de juventud no siempre se cumplen. Nuestra protagonista se casa con un hombre, al parecer “bueno y guapo”, tienen una hija que apenas la deja dormir, sufre insomnio, sobrevive a una invasión de chinches en su apartamento de Brooklyn, reconoce cierta inadaptación en sus clases de yoga, explica cómo evolucion9788416213641_24a el insufrible libro que prepara por encargo o disfruta de los placeres que le regala la maternidad, entre otros detalles más o menos sustanciales. “Hay una foto mía de bebé con mi madre. Me lleva en brazos y tiene una expresión irreprimible en el rostro. Durante muchos años me hizo sentir vergüenza. Pero ahora hay una foto mía con la niña en brazos en la que tengo exactamente el mismo aspecto”. La novela atraviesa un punto de inflexión cuando la esposa descubre que el marido mantiene una relación con una joven pelirroja (“el mismo color del que solía teñirme el pelo”, confiesa desolada). A partir de ese momento, la narración de la protagonista abandona la perspectiva de la primera persona, como si la introspección inicial se transformara en un punto de vista objetivo, aunque también fragmentado, de sus vicisitudes matrimoniales: el distanciamiento de la tercera persona como recurso literario para aliviar el sufrimiento causado por la infidelidad de ese marido bueno y guapo, supongo. “Departamento de Especulaciones” me ha parecido una novela con una estructura original y bastante entretenida. Conserva un ritmo sostenido y se lee rápido, la verdad. Su mayor acierto quizá sea, no solo lo que cuenta y cómo lo cuenta, sino lo que desconocemos (pero intuimos o imaginamos) de ese puzzle incompleto que conforma la vida conyugal de su protagonista.

Palabra de Sal

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Ahora que se aproxima la Feria del Libro de Almería, aprovecharé estos días tan propicios para reseñar muy brevemente algunas de mis últimas lecturas. Empezaré por “Palabra de Sal” (Tropo Editores), una bellísima novela que recrea el mundo rural de una niña que vive en un cortijo, alejada de su pueblo. Los hechos transcurren a finales del siglo XX, una época reciente, a pesar de que el ambiente, las costumbres y las tareas cotidianas narradas por su protagonista nos transportan a ese espacio atemporal que caracteriza las historias de campo bien narradas. Decía Delibes que toda novela ha de contar, al menos, con un personaje, un territorio y una pasión. En “Palabra de Sal”, el territorio, descrito con tanta sutileza y precisión, adquiere tal fuerza, que su presencia irrumpe como si de otro protagonista se tratara. He descubierto a esta autora gracias a un artículo del escritor José María Pérez Zúñiga. Empezaba diciendo lo siguiente: “Mónica Collado Cañas (Granada, 1980) ha escrito una novela memorable…”. Con esas palabras entenderéis cómo y por qué surgió mi interés por esta autora y su primera novela. Después de haber leído “Palabra de Sal”, ganadora del XIX Premio Vargas Llosa otorgado por la Universidad de Murcia, solo me queda confirmar el calificativo de “memorable”. No es ésta una novela pensada para lectores apresurados en busca de acciones trepidantes. “Palabra de Sal”, novela destinada a quienes deseen apreciar literatura de alto voltaje a través de una prosa cuidada con esmero y elegancia, es una novela que inspira sosiego y templanza, feliz pero también triste; una obra, en fin, que nos permitirá disfrutar de la entrañable sensibilidad de una mujer inteligente, capaz de discernir que el mundo de su infancia está a punto de morir para revivir eternamente en su memoria.

PINBALL 1973, MURAKAMI, RAFAEL NARBONA Y EL CULTURAL

Transcribiré de forma resumida la reseña de Rafael Narbona publicada en El Cultural de esta semana:

urlMurakami era el propietario de un bar de jazz. Servir copas mientras sonaban Miles Davis o David Brubeck le parecía infinitamente mejor que trabajar en una oficina. Un día se encontraba viendo un partido de beibol de los Yakult Swallows, un equipo pobre y sin estrellas. David Hilton, un bateador norteamericano, esbelto y desconocido, propinó un bonito y sonoro golpe a la pelota, logrando avanzar hasta la segunda base. El escaso público apaludió y Murakami pensó: “Sí. Quizá también yo pudiera convertirme en novelista”.

Al finalizar el partido, Murakami viajó en tren hasta Shinjuku, compró papel de escribir y una pluma estilográfica. Escribía de noche y poco antes del amanecer, pues el bar ocupaba el resto de su tiempo. Necesitó medio año para elaborar Escucha la canción del viento, una novela breve que ya contiene las líneas maestras de su mundo narrativo. Cuando leyó el manuscrito, descubrió que el resultado era insatisfactorio. Abandonó la pluma, que la había inspirado una sensación de fescor y aventura, y cambió de idioma. Al no dominar el inglés, sus frases eran breves y algo esquemáticas, pero no había nada superfluo o afectado. No le pareció suficiente. Recuperó la estilográfica, tradujo el texto inglés al japonés (o mejor dicho, hizo un “transplante”), y envió el original a un certamen para escritores noveles. Logró clasificarse entre los cinco finalistas. Poco después, se topó en la calle con una paloma herida. Compadecido, la recogió para curarla y experimentó una nueva “epifanía”. Ganaría el concurso, sería escritor y encadenaría un libro tras otro.

He aquí una muestra de por qué me gusta tanto El Cultural. Resulta imposible que pueda leer todos los libros que aparecen en esta revista semanal, pero disfruto mucho con los artículos, reportajes y algunas entrevistas publicadas. En este caso, y tras leer atentamente la reseña de Rafael Narbona, puedo afirmar que Pinball 1973,  la segunda novela de Haruki Murakami, será una de las próximas.

Últimas lecturas

UN CIRun-circo-pasa-1CO PASA.     Dejarse llevar por la literatura de Patrick Modiano representa una especie de relajación, un estado mental en el que predomina el sosiego, la mirada hacia un mar en calma, la caricia de una brisa apenas perceptible. Parece que no pasa nada, y lo que pasa ya lo has vivido, pero de otra forma… Pero no; sí que pasa. Me siento incapaz de explicar qué ocurre con Patrick (solo me falta tutearle) el último Premio Nobel. Hay un algo magnético que te impide abandonar su lectura.

OSO.    Dicen que la novela de moda de la editorial ImpedimentaEl-oso constituye un claro exponente del ecofeminismo narrativo, subgénero que no sé si existe pero que “posturea” bien en los suplementos culturales y en los ambientes de tendencias de “rabiosa actualidad”. Absténganse los adictos a las sombras de Grey, forofos de Prety Woman y buscadores de emociones sexuales intensas. Total, es (a grandes rasgos) la historia de una mujer, un oso (su lengua) y una isla desierta de Canadá, bella, bella, bella.

urlLA BICICLETA DE SUMJI.    Nunca decepciona. Me refiero a Amos Oz, un escritor muy inteligente y agradabilísimo. La sencillez no solo no está reñida con la belleza. La sencillez fundamenta la belleza literaria. Con este hombre, la vida es bella y además, necesaria, todo lo contrario que en Amarillo (léase el siguiente párrafo). Si te gusta leer, vivir sin Amos Oz sería un error imperdonable.

AMARILLO.    ¿Qué se esconde detrás de un suicidio? Felix Romeo pretende biografiar a su9788486702847 amigo, un joven de su barrio, aspirante a escritor, quien un fatídico día decide aplastar su vida lanzándose al vacío desde el balcón de un piso de alquiler, en Barcelona, allá por los años noventa. Creo que Romeo pretende curarse de una de las peores enfermedades que existen: la tristeza causada por la estupidez. No sé si lo consigue. A mí me ha transmitido una desazón tremenda, y, aún así, no he podido dejar de leer esta inquietante miscelánea.

Jesús de Perceval y el photoshop

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Se celebra el Centenario del nacimiento del insigne artista almeriense Jesús de Perceval. Mi humilde aportación a esta efeméride será el próximo martes, 21 de mayo, cuando tendré el honor de participar en una charla que se celebrará en el Instituto Celia Viñas. Por cierto, también se cumplen cien años del nacimiento de Celia. Ambos personajes forman parte de la Historia de Almería por derecho propio, gracias a  su gran contribución al fomento del  panorama cultural de aquella  Almería de la posguerra.

La Diputación y el Ayuntamiento han editado un folleto en el que aparece una fotografía del genial indaliano. Resulta curioso comprobar  un hecho que casi pasa desapercibido: lo que en vida Perceval no pudo evitar, ahora, con la manipulación fotográfica, lo consigue. ¿Advierten la diferencia? Confieso que yo no me había percatado, hasta que su nieto, Jesús Ruz de Perceval, audazmente, me lo advirtió el otro día. Son las estrictas normas de la actual legislación antitabaco.

Próximamente me referiré a otra célebre manipulación fotográfica que protagonizaron Perceval y Carlos Pérez Siquier.

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Alfonso Delgado, el actor de la Lotería de Navidad

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Excelente decisión la que adoptó la agencia de publicidad al elegir al actor Alfonso Delgado como protagonista del anuncio de la lotería de Navidad. Tuve la suerte de verlo actuar en directo, en junio de 2001, cuando trabajaba como administrador en el Instituto Cervantes de Beirut. Habíamos organizado unas jornadas de homenaje al dramaturgo José Sanchís Sinisterra, con conferencias, coloquios y dos obras de teatro, la conocida “Ay Carmela”, y “Ñaq o de piojos y actores”. En esta última actuaba el ahora famoso protagonista del anuncio , junto a Mario Vedoya, otro excepcional actor.  Ñaq se representó en el salón de actos de la Universitè Saint Joseph, de la capital libanesa, en dos sesiones, los días 7 y 8 de junio, como se puede apreciar en el programa cultural del Cervantes que os adjunto. Lo sorprendente es que, hasta ahora, su carrera haya pasado desapercibida. Pues sí: un actor inconmensurable.

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Presentación de “Los años de la señorita Celia”

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Fausto Romero-Miura, Pedro Asensio y Jesús Ruz de Perceval, en la presentación de “Los años de la señorita Celia”.

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Presentación de “Los años de la señorita Celia” en el salón de Plenos del Ayuntamiento de Almería

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El pasado 20 de noviembre, en el marco de la Feria del Libro de Almería 2014, se presentó oficialmente mi tercera novela, Los años de la señorita Celia. El acto fue introducido por el abogado y escritor Fausto Romero-Miura y por Jesús Ruz de Perceval, también abogado y nieto del gran artista almeriense, Jesús de Perceval. El salón de Plenos del Ayuntamiento de Almería cosechó un lleno extraordinario. Muchos amigos, familiares,  lectores y seguidores de la inolvidable Celia y el Movimiento Indaliano tuvieron la gentileza de acompañarme esa tarde.

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Regreso a la Almería de Celia Viñas

Celia.LaVozLa Almería de los años 40 era una ciudad de 70.000 habitantes en la que el hambre y la infravivienda campaban a sus anchas. La Almería de los 40 era una capital marginada con altos índices de analfabetismo. Pero en esa misma Almería surgió el movimiento indaliano, la corriente artística más grande que ha dado esta tierra y que la situó en el mapa. Su irrupción propició un ambiente cultural en el que una mujer adelantada a su tiempo brilló con luz propia.

Con el objetivo de rescatar la figura de la maestra y poetisa, el escritor almeriense acaba de publicar esta historia novelada que presentará el próximo jueves 20 de noviembre a las 18.30 horas en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, en el marco de la Feria del Libro. A lo largo de las 292 páginas de la obra, el lector acompañará a Celia en sus pasos por “una ciudad de aire colonial con unas avenidas preciosas, en la que todavía no se había producido el desastre de los 60”. Pero la escritora no caminará ni mucho menos sola, sino que lo hará de la mano de Jesús de Perceval y el resto de indalianos, que juntos protagonizarán  las interminables tertulias en el Café Granja Balear. Celia Viñas llegó a Almería en 1943 como catedrática de Lengua y Literatura del Instituto de Bachillerato, ubicado en la actual Escuela de Artes. Tal y como narra Pedro Asensio en el libro ‘Los años de la señorita Celia’ (Verbum, 2014), lo que en principio parecía un destino temporal antes de regresar a Palma de Mallorca junto a su familia acabó convirtiéndose en el lugar en el que se quedaría a vivir para siempre. “Sus primeros años aquí fueron difíciles, pero con el tiempo acabó sintiéndose realizada como docente. Aunque no llegó a ser una literata muy reconocida (se presentó sin éxito a varios certámenes), la huella que dejó en tantos alumnos y su voluntad por hacer algo nuevo en la poesía merecen este reconocimiento”, reflexiona el autor.

“Para una ciudad tan provinciana fue una proeza lo de aquellos artistas. No en vano, al frente de ellos estaba un genio, Perceval, que si hubiese desarrollado su talento en otra ciudad hoy sería más reconocido. Él tuvo la oportunidad de irse a Madrid y hacer carrera, pero se quedó porque era un ‘almeriensista’ comprometido”, señala Pedro Asensio. A ojos del autor de ‘Los años de la señorita Celia’, hay que despojarse de prejuicios para comprender que en ese momento el régimen apoyó la vida cultural de Almería. “En esa época se creó la Biblioteca FranciscoVillaespesa, se reformó el Instituto de Bachillerato y se organizó el viaje de los indalianos a Madrid para exponer en el Museo Nacional de Arte Moderno”, indica.

Si bien esa apuesta por la cultura almeriense queda patente en el libro, en contrapartida también lo hace otra cara del franquismo, la censura. Los artistas que protagonizan la obra son analizados con lupa, en especial Celia Viñas. “Hay cartas de la juventud de Celia en las que se aprecian ideas de izquierdas, aunque finalmente, al igual que la mayoría de la gente que se quedó a vivir en España, tuvo un punto de pragmatismo y se adaptó a las circunstancias”, dice.

El novelista Agustín Gómez Arcos, el historietista Manuel García Ferré y el cineasta Leo Anchóriz, alumnos de especial sensibilidad de Viñas, desfilan asimismo por este volumen. “Si consultas las hemerotecas, te das cuenta de que en términos relativos la actividad cultural de los 40 era mayor que la de hoy”.

En 2015 se cumplen cien años del nacimiento de Celia Viñas y de Jesús de Perceval. Una doble efeméride que Pedro Asensio quiere aprovechar para reivindicar sus figuras a través de su libro ‘Los años de la señorita Celia’, que dará a conocer en Palma de Mallorca, tierra de la maestra. Asensio (Almería, 1967) es licenciado en Economía y Derecho y ha desempeñado diversos cargos en el sector público local. Ha publicado dos ensayos y ésta es su tercera novela.

Artículo de prensa de Marta Rodríguez (La Voz de Almería, 14 de noviembre de 2014)

Gaspar Cuenca, Gabriel Riba y Celia Viñas

Gabriel, Gaspar Cuenca y Pedro

Gabriel Riba, Gaspar Cuenca y Pedro Asensio

De todos los personajes que protagonizan  Los años de la señorita Celia, hay uno, solo uno, que se inspira en una persona que vive y afortunadamente se encuentra entre nosotros: Gaspar Cuenca. Todos los demás se fueron, aunque no han dejado de permanecer en nuestro recuerdo. Gaspar fue alumno y buen amigo de Celia Viñas. A él le debo importantes anécdotas y referencias que han permitido construir mi particular historia. El otro día estuve en su casa. Le leí un capítulo en el que aparecía un joven que se llamaba como él, y se emocionó. y no es para menos… Mi agradecimiento y recuerdo, también, a Gabriel Riba, sobrino de Celia Viñas, que actualmente se encuentra en Perú (¡Pedro, me caso!, me acaba de decir) y no podrá acompañarme en la presentación.